Por barbecho entendemos la tierra cultivada que no se siembra durante uno o más años, es decir, que se deja descansar el terreno para que recupere su óptima productividad.
El barbecho es una práctica que tradicionalmente se ha venido realizando en nuestro país debido a que la siembra continuada tiene unos efectos negativos sobre las producciones futuras (menor producción, peor calidad, mayor desgaste del suelo, etc).
Los objetivos perseguidos con la realización de esta práctica son:
• La acumulación de la mayor cantidad de agua posible en el terreno.
• Buscar la estructuración del suelo favoreciéndose así la actividad de los microorganismos presentes en el suelo debido a la aireación.
• Evitar que el agua que se ha acumulado en el terreno se pierda.
• Impedir la propagación de malas hierbas, plagas o enfermedades.
Los dos primeros objetivos se consiguen realizando labores profundas mientras que los dos últimos se consiguen con labores muy superficiales.
Esta práctica también presenta una serie de inconvenientes:
• Se incrementa el riesgo de erosión del terreno (por la acción del viento y de la lluvia), ya que dejamos el terreno desnudo de vegetación.
• Se incrementa la velocidad de mineralización de la materia orgánica, debido a una mayor actividad de los microorganismos presentes en el suelo (por la mejor aireación y mayor disponibilidad de agua en el suelo que se consigue con esta práctica).
Este sistema era una práctica habitual en los campos de secano, y que hoy en día se halla en desuso debido a un mayor uso de abonos químicos.