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LA ABOLLADURA DEL MELOCOTONERO

En alguna ocasión hemos visto en el melocotonero de nuestro jardín extraños brotes con hojas de color rojizo que se rizan como si se tratara de un temprano ataque de pulgón.


La lepra o abolladura es una enfermedad criptogámica que afecta de forma casi exclusiva al melocotonero, pudiendo también atacar a almendros y albaricoqueros.


El hongo que produce esta afección pertenece al género Taphrina, causante de muchas malformaciones arbóreas como las escobas de bruja (T. Krukii).


Sintomatología


Durante la brotación de la primavera, las jóvenes hojas del melocotonero adquieren unos tonos rojizos, engrosan bastante más de lo normal, se arrugan y revuelven, generándose también en ellas pequeños tumores.


Estas tumoraciones son provocadas por fitotoxinas secretadas por el hongo, y son utilizadas como hospedaje para sus esporas.


A las pocas semanas de presentarse estos síntomas, las hojas caen, dejando debilitado al árbol, y sin la posibilidad de generar energía para engrosar los frutos del año. En este momento, el rojo color de su limbo se ha tornado blanquecino, señal del inminente avance del hongo hacia otros ejemplares donde seguir multiplicándose.


Las esporas del hongo permanecerán ocultas y protegidas durante el invierno en las grietas de la corteza, las yemas y heridas del huésped, para reanudar su ataque en la próxima primavera.


El resultado de esta enfermedad, como se puede prever de sus síntomas, es la poca o nula fructificación del ejemplar. Incluso puede llegar a matar a árboles de corta edad o en estado de debilidad acusado.


Combatir la
Taphrina deformans.

 


En la mayoría de los casos, si no se produce un ataque muy acusado del hongo, podremos arrancar las hojas enfermas a medida que vayan apareciendo, evitando así el gasto innecesario en productos fitosanitarios.

 


Si esto no es posible, deberemos recurrir a la lucha química.

 


Esta enfermedad puede atajarse desde mitad del invierno mediante la aplicación de aceites de invierno o fungicidas a base de cobre como el "Caldo Bordelés".

 


A los 15 días del primer tratamiento, aplicaremos por segunda vez el fungicida como método preventivo, todo ello antes de la floración del árbol.

 


Volveremos a fumigar una vez más a nuestro melocotonero justo antes de la caída de la hoja, en el otoño, para asegurarnos de que la Taphrina ha sido erradicada completamente y no se desarrollará a partir de las esporas hospedadas en las hojas y el tronco.

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