UNA VISITA AL PARQUE DE SANT MARTI
Este parque se creó en unos antiguos campos de cultivo de entre los muchos que, hasta mediados del siglo pasado, ocuparon buena parte del distrito de Sant Martí, uno de los últimos reductos de la Barcelona agrícola. Nos lo recuerdan las masías de Can Arnó, Can Planas y Can Cadena.
El parque de Sant Martí es un parque de vecindario, una especie de gran jardín comunitario donde la gente va a sentarse un rato, a pasear el perro y, sobre todo, a estar de palique. Y también es una plaza recogida bajo un espeso arbolado donde puedes estar en soledad y tranquilidad.
Un conjunto, pues, de espacios bastante diferenciados por las sucesivas fases de construcción que ha habido a lo largo de diez años, y que finalmente estructuraron una zona muy amplia del barrio de Sant Martí de Provençals en que hay muchos equipamientos de barrio.
Un gran triángulo verde
Esta es la forma y el color que tiene la parte mayor del parque: la de un inmenso triángulo irregular absolutamente cubierto de césped y lleno de árboles. El pavimento es escaso, el imprescindible para cruzar el triángulo de punta a punta o bordearlo, y para acceder al espacio desde la ronda de Sant Martí.
En el paseo pavimentado hay bancos para sentarse y que a menudo son lugar de reunión de amigos y conocidos, que pasan juntos largos ratos mientras sus perros, que también forman grupos, corren persiguiéndose unos o a otros o pidiendo a su dueño que les tire la pelota muy lejos para que vayan a buscarla.
Los árboles
En esta zona del parque el césped comparte protagonismo con los árboles. Las amplias copas de las tipuanas que dan una buena sombra a los que la buscan contrastan con la esbeltez de los cipreses. Son dos de las muchas especies arbóreas que hay, una diversidad que es fruto de las plantaciones populares que se han hecho en este espacio verde.
Muy cerca de las entradas por la ronda de Sant Martí, árboles altísimos -muy abundantes por todo el parque- se reflejan en las aguas de un estanque donde nadan unos cuantos patos y, en horas bajas, se acercan las palomas y los gorriones para abrevar.
Junto al agua, un inmenso olmo de Siberia destaca por su magnificencia. En uno de los extremos del parque, una hilera de alisos nos recuerda los árboles primigenios que dieron nombre a la zona.
Al abrigo de la iglesia
Entrando por la calle de la Agricultura, en el otro extremo de una gran plaza ornamentada con naranjos y una fuente singular, con Can Cadena a la izquierda y un área de juegos infantiles a la derecha, encontramos la parroquia de Sant Martí.
Esta es una zona bastante singular del parque, donde sobre todo destacan los elementos arquitectónicos que han perdurado a lo largo del tiempo: la iglesia y las masías de Can Cadena, Can Planes y Can Arnó, que ahora son la sede de equipamientos del distrito.
Una plaza recogida
Ante Can Cadena, una vez hemos cruzado la calle de Menorca -que en este tramo está cortado a la circulación de vehículos- hay otra parte muy diferenciada del parque. Es una gran plaza sombría y silenciosa, rodeada de árboles y con un amplio espacio pavimentado donde, por ejemplo, se puede jugar a pelota.
En los dos extremos superiores de la plaza, un área de juegos infantiles y una zona con bancos abovedados de vallas vegetales invitan a pasar un rato tranquilo, lejos del ruido de la ciudad.
¿Sabías que... ?
La masía de Can Cadena forma parte del núcleo antiguo de la Verneda de Sant Martí. Ya desde el siglo XVI, este núcleo estaba formado por la parroquia de Sant Martí de Provençals, la rectoría, el hostal, algunas masías y otras construcciones rurales dispersas por el término.
Probablemente, Can Cadena se edificó en el siglo XVIII, y antiguamente estaba rodeada de cuadras y cobertizos. Esto permitía que los carreteros que pasaban noche en el hostal pudieran guardar los carros y los machos.
Al final del siglo pasado, Can Cadena pasó a ser propiedad municipal. Desde el año 1995 es gestionada por Parques y Jardines y hoy en día forma parte de la red de huertos urbanos de Barcelona, con dieciséis parcelas cultivadas por personas mayores del distrito que ocupan un total de 800 metros cuadrados. También hay corrales con animales de granja, un área de compostaje y un aula de formación en agricultura ecológica.
Eso ha hecho posible que, dentro del programa de educación medioambiental, Parques y Jardines ofrezca a las escuelas actividades destinadas a dar a conocer las técnicas de la agricultura biológica y los animales más comunes: corderos, gallinas, ocas, conejos...
Otro aspecto ambiental que cabe destacar es la central de captación fotovoltaica que tiene la masía, y que genera en torno a 8.724 kWh/año, el equivalente al consumo eléctrico anual de cuatro viviendas de 80 metros cuadrados. La energía producida permite ahorrar 940 kg/año de emisiones de CO2 a la atmósfera.
Textos: Maria Rosa Salvadó
Extraído de:
http://www.bcn.es/aparcat/es/aparcat_sanmarti.htm
Distrito: Sant Martí.
Superficie: 6,02 ha
Situación: ronda de Sant Martí, entre las calles del Pont del Treball y del Pont de Bac de Roda.
Catalogación: parque urbano.
Proyecto: Antoni Armestos, Carles Martí y Miquel Sodupe.
Asesor paisajístico: Nicolau Maria Rubió i Tudurí
Inauguración: 1.ª fase, 1985; 2.ª fase, 1992.
Horario: espacio abierto, accesible las 24 h.
Masía de Can Cadena: abierta al público los sábados y domingos por la mañana.
Accesos: ronda de Sant Martí y las calles de Menorca, de la Agricultura y de Huelva.
Recorrido accesible: sí.
Equipamientos y servicios: áreas de juego infantil, área para perros, mesa de ping-pong, pistas de petancas, canasta de baloncesto, fuentes, masía de Can Cadena (huertos urbanos), ludoteca municipal Can Arnó, centro residencial Can Planas, parroquia de Sant Martí, campo municipal de fútbol, mercado de Provençals, IES Sant Martí de Provençals, Llar d'infants Joan XIII.
Transporte: Bus: 26, 33, 34, 35, 40, 43, 44, 71. Metro: L3 - Sant Martí.