
Los Jardines de Santa Clotildes, son el resultado del sueño de un gran aficionado a la jardineria, el Marqués de Roviralta
En 1919, el Marqués de Roviralta vio por primera vez estos terrenos repletos de viñedos junto a los acantilados de la Costa Brava y quedó totalmente prendado por el lugar y decidió levantar allí los magníficos jardines de Santa Clotilde, para después construir una gran mansión.
Mientras pensaba en la construcción de su jardín, conoció al joven Nicolau Mª Rubio i Tudorí (28 años), “cuando todavía estaba en plena efervescencia la admiración por su maestro en el arte de la jardinería, Forestier. Aquí Rubió olvida la lección hispano-arabe confusa entre las imágenes del jardín francés que le enseña Forestier a través de la colaboración en los Jardines de Montjuïc, i se desplaza hacia la recuperación del espíritu renacentista italiano, como esencia de la modernidad”.
Rubió i Tudorí fue quién con su visión de la temporalidad de la vegetación aconsejó al Marqués que ampliara los caminos que había empezado a diseñar, configurándose así la espectacular estructura arquitectónica de todo el recorrido.
“Terrazas que se superponen, caminos que se cruzan, rampas y escaleras que conforman el trazado del jardín. Todo el conjunto amenizado por el rumor incesante del agua. Aguas quietas en el estanque del ninfeo y agua a chorro en las múltiples fuentes y en los surtidores que forman una interminable galería de lluvia. Mar de fondo que envuelve el paisaje de un fuerte sabor salobre. El jardín se nos aparece con una mezcla de elementos extraídos de la Villa Medici, de la Villa Borghese o también quizás de los jardines Bòboli. Florencia era la fuente de inspiración del momento.”
“El espíritu del romanticismo esta latente en todo el jardín, expresado mediante el busto de mármol que aparece confuso entre la viña virgen, contemplando el mar y de espaldas al espectador. Otra parodia deliciosa de aquel sentimiento romántico de sumergirse en la naturaleza más próximo a un Leopardi que a su maestro C.D. Friedrich. En estos jardines, que empezaron a construirse antes que la casa, destaca una colección de estatuas de mármol de estilo neoclásico y las sirenas de la escultora María Llimona.”
Al tratarse de un jardín privado, los cambios de vegetación y materiales fueron constantes.
Los pinos arrasados por un huracán fueron sustituidos por eucaliptos. En la actualidad no queda ni un solo ejemplar en pie de aquel periodo.
En su lugar fueron plantados los cipreses, dándole un aire mas anglófilo al jardín.
En un tiempo, los caminos de tierra fueron cubiertos temporalmente por césped, posteriormente volvieron a su estado original, dándose la particularidad de que la tierra era extraída de la playa de Sa Boadella cercana a la finca.
El equipo de siete u ocho jardineros que diariamente cuidaban el jardín, rastrillaban los caminos al paso del Marqués, por lo que hizo construir las escalinatas de los acantilados para que el servicio pudiera acceder más rápidamente a las distintas zonas del jardín.
Cuando empezaron a flaquear las fuerzas del Marqués, éste se hizo construir unas roderas que le permitieran moverse en su cochecito eléctrico para disfrutar de las vistas que había creado por todo su jardín
Después de tres décadas en las que el jardín, sin perder en ningún momento su encanto, iba entrando en un peligroso declive, especialmente en los últimos años en los que se había descuidado significativamente un mantenimiento imprescindible para éste tipo de jardines.
En el año 2.005, el ayuntamiento de Lloret de Mar, adquirió a los herederos del Marqués los jardines para abrirlos al público, manteniendo la propiedad de la magnífica finca familiar, por lo cual esa zona permanece cerrada al público.
Durante el año 2.006 se procedió a una rigurosa y exhaustiva rehabilitación de los jardines por parte del paisajista Artur Bossy, que de muy joven había descubierto en los propios jardines su vocación, mientras en sus veranos en la costra brava ayudaba desinteresadamente al maestro jardinero que mantenía los jardines.
Aconsejamos la visita a éstos magníficos jardines, ahora abiertos al público junto a una de las pocas playas vírgenes que quedan en la costa brava.
VISITAS:
JARDINES DE SANTA CLOTILDE
Lloret de Mar
De martes a domingo de 10 h a 17 h
Visitas guiadas con la entrada, el sábado y el domingo a las 10:30h
(Última admisión 45 min. antes de la hora de cierre)
Lunes Cerrado.
Precio: Adultos: 4 € Precio reducido: 2 €