Debido al espacio reducido y a la sombra, el césped era difícil de conseguir y mantener. El autor del diseño de este patio utilizó dos tipos de gravas para favorecer los claroscuros que se formaban en el jardín. El resultado fue un patio sencillo y colorista.
La bordura de madera separa perfectamente dos niveles que a su vez se distinguen por el color de las gravas. La presencia del círculo de grava blanca dentro de la grava roja se utilizará para destacar una escultura. Las plantas cercanas son matas de fresas. La madera continúa en la parte inferior de la pared dando continuidad al conjunto. La zona superior de la pared se pintó de un color claro para dar la sensación de mayor amplitud a la estancia.
Se creó un pequeño estanque en un rincón del patio, añadiendo un toque de naturalidad y su pequeña cascada un relajante sonido audible en todo el espacio. Para su construcción se utilizaron piedras de rocalla y plantas de ribera como helechos y papiros.
En el pasillo de la entrada la madera se usa con una doble función: mostrar un borde estético y como retén de la grava amarilla. Hay que destacar el contraste de las macetas y las jardineras frente a la zona de gravas con plantas más silvestres.
Propietarios: Felix y Loló
Realización: Prosojard S.L. Año: 2001
Precio de ejecución: 6.200 Euros