La buganvilla es una atractiva planta trepadora que crece muy bien en climas cálidos. Se usa como tapizante de muros, pérgolas y celosías por las coloridas brácteas que rodean a las flores.
El origen de la buganvilla
La buganvilla es una planta originaria de América del Sur. Perteneciente al género Bougainvillea, el nombre común de “buganvilla” o “buganvilia” es usado en España, mientras que en otros países del centro y sur de América recibe nombres variados: “bugambilia” en México, “Napoleón” en Honduras, “veranera” en Colombia, Costa Rica y Panamá, “trinitaria” en Colombia, Cuba, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela o “Santa Rita” en Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay.
El nombre de esta trepadora se lo debe a Louis Antoine de Bougainville, un militar francés que descubrió la planta en Brasil en el año 1768.
Los colores de la buganvilla
La buganvilla es una planta capaz de resistir una amplia variedad de climas, aunque crece especialmente bien en aquellos cálidos y secos.
La característica que la ha hecho popular en jardinería son sus coloridas flores que, en realidad, no son flores propiamente dichas, si no
brácteas coloreadas que rodean a las flores verdaderas, blancas y diminutas.
En los climas cálidos, como por ejemplo en el sur de España, la buganvilla puede florecer durante todo el año, incluso en el invierno. Las variedades de brácteas de color fucsia y rojo son las que mejor se aclimatan, especialmente si se sitúan en ubicaciones a pleno sol y protegidas de los vientos y el frío. Las de color amarillo, blanco y rosado son, en general, más delicadas.
Usos de la buganvilla
La buganvilla es una planta trepadora muy utilizada para cubrir paredes o muros, ya que llega a alcanzar entre 3 y 4 metros de altura y puede extenderse hasta cubrir los 8 metros lineales, siempre y cuando esté plantada en tierra y en el exterior en un clima cálido. Si se planta en maceta no suele sobrepasar el metro y medio, aunque puede emplearse para hacer un arbusto redondeado muy decorativo.
También se emplea para cubrir pérgolas y celosías, y suele ser necesario ayudar a la planta fijando sus tallos con alambres según crece. Es apta también para crear setos informales y coloridos y para cubrir terraplenes.
Su floración es abundante y espectacular, gracias a sus brácteas coloreadas. Tiene lugar en verano, pero en los climas cálidos y sin heladas puede producirse durante todo el año.
Cultivo y cuidados de la buganvilla
Las especies más comunes en viveros y centros de jardinería son Bougainvillea glabra y Bougainvillea spectabilis. Cada una de ellas presenta una amplia variedad de cultivares con brácteas de colores variados: blanco, rosa, fucsia, rojo, naranja, etc.
La buganvilla un una planta bastante resistente, que tolera los suelos pobres y la falta de agua y de abono. Sin embargo, no tolera ni el frío intenso ni las heladas, sufre mucho con la alteración de sus raíces y le perjudica el exceso de agua.
Los cuidados generales para esta planta son:
- Requiere exposiciones soleadas, mejor a pleno sol.
- Con el frío y las bajas temperaturas pierde las hojas, para rebrotar en primavera.
- No tolera las heladas, por lo que en climas de inviernos frío debe pasar la época más fría protegida en el interior. En climas cálidos se mantiene bien en el exterior todo el año.
- Necesita riegos moderados en verano, sobre todo si está plantada en suelo (una vez por semana será suficiente en este caso). Y el sustrato debe presentar un buen drenaje.
- No requiere de abonado frecuente, sobre todo los ejemplares plantados en suelo, que pueden florecer estupendamente en ausencia de fertilizantes. Para los ejemplares en maceta, conviene abonar una vez cada 15 días durante la primavera y el verano.
- La buganvilla se poda en invierno (para los climas fríos mejor a principios de primavera) para limitar su tamaño y estimular un desarrollo más frondoso y compacto de la floración. La poda se realiza sobre los brotes laterales del año, dejando unos 5 cm de largo desde el tallo principal. En verano se despuntan los vástagos cuando las flores se hayan marchitado.
Multiplicación
La buganvilla se multiplica por esquejes de dos formas:
- Esquejes de madera dura, que se toman en cualquier momento del año y se ponen a enraizar en arena o arena y turba a partes iguales.
- Esquejes de madera blanda, que se toman verdes al final del verano. Para que el esqueje prospere es necesario mantener una buena humedad ambiental.
Para ambos tipos de esquejes funciona muy bien impregnar la base del mismo con polvo de hormonas de enraizamiento.
Plagas y enfermedades de la buganvilla
Las buganvillas pueden sufrir el ataque de diferentes plagas de insectos y hongos. Destacamos las más frecuentes:
- Cochinillas. Son insectos que chupan la savia de la planta con sus largos picos y que segregan sustancias pegajosas sobre las que se asienta el hongo “negrilla”. Retrasan el crecimiento de la planta y provocan la caída de las hojas. Su desarrollo se ve favorecido por el calor y la falta de humedad, por lo que el riego frecuente y la pulverización evitan su aparición. Para su desinfección se debe emplear un paño mojado en alcohol y aplicar algún insecticida específico.
- Araña roja. Provocan manchas amarillas en las hojas, que acaban cayendo. Esta araña aparece en verano en ambientes muy secos, por lo que las pulverizaciones y el riego abundante resultan buenos medios preventivos. Para su eliminación hay que utilizar acaricidas específicos.
- Mildiu. Esta enfermedad la causa un hongo que penetra por las heridas de la planta y que se reproduce en ambientes húmedos, causan manchas blanquecinas y blandas al tacto. Para evitarlo, conviene que la planta esté en un ambiente aireado. El mildiu se trata cortando la parte afectada y tratando la planta con fungicidas.