Todos los años, a finales de la primavera, los chopos inician la dispersión de sus semillas que, rodeadas de una cubierta de pelos blanquecinos, inundan el ambiente en las ciudades en las que esta especie se usa como árbol ornamental.
El
chopo (
Populus nigra) es un árbol de hoja caduca típico de las riberas y vegas fluviales. Su porte elegante y la sombra que proporciona han hecho que este árbol sea muy utilizado como especie ornamental, sobre todo en parques y jardines y para formar alineaciones en paseos y avenidas.
La pelusa que sueltan los chopos
Todos los años, hacia el final de la primavera, el chopo comienza la dispersión de sus semillas. Estas cuentan con una envuelta de abundantes pelos blanquecinos que les facilitan su dispersión por el aire. El viento las empuja y puede llegar a desplazarse a grandes distancias y, si caen en un terreno adecuado, germinar lejos de sus progenitores.
En las ciudades donde los chopos son utilizados como árboles ornamentales, estas pelusas de chopo pueden llegar a ser realmente muy abundantes, y la dispersión a través del aire provoca el efecto de una nevada algodonosa, que acaba cubriendo el suelo de un esponjoso manto blanco.
Al ser semillas no producen reacciones alérgicas
Aunque estas pelusas pueden llegar a resultar bastante molestas, pues pueden meterse en la nariz y en los ojos,
no suelen producir alergias al tratarse de de semillas y no de polen.
La anemocoria o dispersión por el aire de las semillas.
La estrategia de dispersión de las semillas utilizada por el chopo se conoce con el nombre genérico de anemocoria, en la cual el viento es el vehículo utilizado por los propágulos para el transporte.
Esta forma de dispersión tiene grandes ventajas para las especies que, a través de ella, encuentran oportunidad de extender su área y de evitar que los pies que crecen juntos estén emparentados, aumentando así el vigor de la progenie.
Para dispersarse por el aire, las semillas suele ser pequeñas, secas y están acompañadas por estructuras que aumentan su superficie y su rozamiento con el aire, como alas (en los arces, tilos, olmos, etc.) o pelos flexibles llamados genéricamente vilanos (como en el caso del chopo, sauces y eneas).
Las molestias que provocan estas pelusas y cómo evitarlas
Las semillas de los chopos pueden llegar a ser molestas, no sólo porque se metan en ojos y nariz, sino porque se llegan a acumular en grandes cantidades sobre las aceras y jardines y entran en el interior de las casas. Tal vez una de las molestias más destacadas es que en grandes cantidades constituyen un material altamente inflamable que, en presencia de una fuente de calor, puede dar origen a un fuego.
Evitar estas molestias no supone, necesariamente, eliminar los chopos de nuestras ciudades. El chopo es una especie dioica, lo que significa que cuenta con pies macho y pies hembra y sólo estos últimos producen semillas. De modo que si se quiere reducir esta “nieve de chopo”, tan característica de las últimas semanas de mayo y primeras de junio, basta plantar pies macho, evitando los pies hembra.