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El árbol del pan y el motín de la Bounty

El árbol del pan es hoy en día una especie extendida en prácticamente todas las regiones tropicales del globo. Más allá de sus características botánicas, los motivos de la expansión de este árbol se encuentran en una apasionante historia en la que se mezclan exploradores indómitos, esclavos de las Antillas y motines legendarios.
 
El árbol del pan (Artocarpus altilis) es una especie de la familia de las moráceas (Moraceae) cuyo origen se encuentra en las lejanas islas del Pacífico. Hoy en día es un árbol muy extendido en prácticamente todas las zonas ecuatoriales y tropicales del planeta. Incluso es capaz de prosperar en zonas de climas templados con inviernos muy suaves. Por ejemplo, en España es posible encontrarlo en algunos jardines de las islas Canarias, como el Jardín Botánico de La Orotava, en Tenerife.
 
¿Por qué el árbol del pan?
 
Árbol del pan (Artocarpus altilis)El árbol del pan, o frutipán, como también se le conoce, es un árbol de gran belleza cuyo porte puede alcanzar los 20 metros de altura. Presenta grandes hojas de un color verde intenso con una copa muy frondosa pero, sin duda, son sus frutos lo que ha hecho de este árbol una especie singular.
 
Los frutos tienen formas redondeadas, pueden alcanzar el tamaño de un melón (15-30 cm de diámetro) y llegar a pesar más de dos kilos. El árbol del pan los produce en grandes cantidades (puede llegar a dar más de 200 frutos al año). Lo más significativo de estos frutos es que son muy nutritivos: ricos en carbohidratos, proteínas, fibra y son una buena fuente de vitaminas y minerales.
 
Con estas propiedades alimenticias no es de extrañar que la especie recibiera ese nombre. De hecho, el nombre científico Artocarpus, proviene de las palabras griegas artos (pan) y karpos (fruto), aludiendo a su fruto comestible.
 
El descubrimiento del corsario Dampier
 
Los europeos no supieron de la existencia del árbol del pan hasta finales del siglo XVII. En esta época, un capitán inglés llamado William Dampier, que también ejercía como corsario, traía de cabeza a las colonias españolas en América abordando barcos y saqueando ciudades tanto en el Caribe como en el Pacífico. Además de un pirata, Dampier era un gran escritor y un apasionado naturalista. En sus correrías por el Pacífico tomaba detalladas notas acerca de la flora, la fauna o los indígenas. A su vuelta a Inglaterra, en 1697, publicó un libro a partir de sus diarios que tuvo un enorme éxito. En ese libro se mencionaba por primera vez el árbol del pan.
 
Sir Joseph Banks y el Capitán Cook
 
Árbol del pan (Artocarpus altilis)Joseph Banks  (que llegaría a ser director de los Kew Gardens y presidente de la Royal Society) fue un aristócrata adinerado que sentía una gran pasión por la botánica. En 1768 se embarcó en el HMS Endeavour, para participar en una expedición científica al Pacífico Sur. El comandante de la embarcación era nada más y nada menos que el célebre capitán James Cook.
 
La expedición visitó lugares como Brasil, Nueva Zelanda, Australia o Tahití. A lo largo de la expedición Banks recogió y describió multitud de especies y tuvo conocimiento del árbol del pan. Esta especie despertó el entusiasmo de los científicos de la expedición, tanto es así que a su vuelta a Inglaterra no dudaron en calificarla como “el vegetal más útil de la tierra”.
 
Los esclavos de las Antillas
 
A finales del siglo XVIII, en las grandes plantaciones coloniales de América (especialmente en el Caribe) había varios millones de esclavos que eran empleados como mano de obra. La gran capacidad productiva del árbol del pan y lo nutritivo de su fruto hicieron que varios personajes británicos, entre los que se encontraba Joseph Banks, tuvieran la idea de trasladar y aclimatar ejemplares de esta especie desde el Pacífico al Caribe, con el fin de proporcionar un alimento barato y de fácil cultivo a los esclavos antillanos.
 
Fue el propio Banks, ya como presidente de la Royal Society, quien ordenó la puesta en marcha de una expedición cuya misión era recolectar especímenes del árbol del pan y trasladarlos a las antillas, para su posterior puesta en cultivo. 
 
El motín de la Bounty
 
Así, en 1787 zarpó de Inglaterra el HMS Bounty con la misión de dirigirse a Tahití para recolectar retoños del árbol del pan y trasladarlos a las Antillas. El mando de la expedición le fue otorgado a William Bligh (que había servido al mando del capitán Cook en su último viaje). El viaje de ida fue desastroso y se demoró varios meses. Esto hizo que cuando arribaron a Tahití no fuera la época idónea para trasplantar los brotes del árbol del pan. Así, trascurrieron varios meses en la isla, durante los cuales buena parte de la tripulación confraternizó con los indígenas locales, llegando varios de los marineros, entre ellos el primer oficial, Fletcher Christian, a casarse con mujeres tahitianas.
 
Finalmente, el Bounty zarpó el 4 de abril de 1789 con más de 1000 estacas de árbol del pan rumbo al Caribe. Tres semanas más tarde, parte de la tripulación se amotinó, arrojaron todos los ejemplares de árbol del pan por la borda en señal de rebeldía y embarcaron al capitán Bligh y a unos cuantos marineros leales en un bote con escasas provisiones y sin apenas instrumentos de navegación.
 
Los amotinados, capitaneados por Christian, volvieron a Tahití y más tarde se refugiaron en la escondida isla de Pitcairn, donde incendiaron el Bounty. No fueron descubiertos hasta 1808, cuando ya Christian había muerto. En esa isla todavía viven hoy descendientes de los amotinados del Bounty y de sus mujeres tahitianas.
 
El regreso del Capitán Bligh
 
En una de las mayores hazañas náuticas de la historia, pasando por toda clase de calamidades incluido el ataque de unos nativos, Bligh consiguió llevar su bote hasta Timor, a más de 6.000 km de distancia, desde donde partió de vuelta a Inglaterra.
 
En 1790 Bligh fue eximido de toda culpa en el motín y poco después fue nombrado capitán del HMS Providence, a bordo del cual emprendió un segundo viaje a Tahití para recolectar nuevos ejemplares del árbol del pan. Esta expedición fue un éxito y a principios de 1793 llegaban a la isla de San Vicente, y a Jamaica, los primeros árboles del pan.
 
William Bligh murió a los 64 años, en 1817. Sobre su tumba se erige una escultura culminada con la forma del fruto del árbol del pan. El epitafio sobre su tumba reza así: “En memoria de William Bligh, célebre navegante que transplantó por primera vez el árbol del pan desde Tahití a las indias occidentales”.
 

Listado de Comentarios ()

10.03.2010oscar

Una historia muy interesante. Una vez más se demuestra que la botánica contribuyó de forma notable a la expedición de nuevos mundos.

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