LA NICOTINA, UN VENENO VEGETAL QUE CREA DEPENDENCIA • JardínActual.com • Revista Digital de Jardinería
Cargando

Buscador de Artículos

Búsqueda Avanzada

Categoría

Subcategoría

Autor

EL ENCINAR LITORAL
EL ENCINAR LITORAL
PROYECTO REHAB. JARDINES DE SANTA CLOTILDE
PROYECTO REHAB. JARDINES DE SANTA CLOTILDE
TIMANFAYA (Parque Nacional)
TIMANFAYA (Parque Nacional)
UN VERGEL A NUESTRO ALCANCE
UN VERGEL A NUESTRO ALCANCE
LAS SANDIAS: ¿ Que más se puede hacer con ellas ?
LAS SANDIAS: ¿ Que más se puede hacer con ellas ?
LA FUMAGINA DEL MADROÑO
LA FUMAGINA DEL MADROÑO
TABLAS DE DAIMIEL (Parque Nacional)
TABLAS DE DAIMIEL (Parque Nacional)
CACYREUS MARSHALLI, LA ORUGA DEL GERANIO
CACYREUS MARSHALLI, LA ORUGA DEL GERANIO

LA NICOTINA, UN VENENO VEGETAL QUE CREA DEPENDENCIA

La nicotina, un veneno vegetal que crea dependencia

 

El tabaco mayor (Nicotiana tabacum) es una planta herbácea anual de hasta 3 metros de altura, poco ramificada, pilosa, glandular y con anchas hojas simples.

 

Aunque hace más de un siglo que se sabe que el tabaco contiene uno de los venenos más potentes del reino vegetal, su producción aumenta desde 1945.

 

Actualmente, cultivan tabaco 106 países de las zonas tropicales, subtropicales y templadas. Dos tercios del comercio mundial del tabaco proceden, sin embargo, de tres importantes zonas de cultivo: EE.UU., Europa sudoriental y Zimbabwe. Las plantaciones de España tienen cierta importancia en el mercado europeo.

 

¿Por qué fumamos?

 

Seguramente no fumamos sólo porque otros también lo hacen, sino porque el fumar nos proporciona un cierto placer o una satisfacción que de otra manera sería difícil o imposible de alcanzar.

 

El efecto que produce el fumar debe atribuirse, sobre todo, a la nicotina, que afecta principalmente al sistema nervioso autónomo. Curiosamente, su efecto puede variar según el estado de ánimo del fumador; unas veces actúa como excitante y estimulante, otras es relajante y tranquilizante. La popularidad del placer de fumar podría basarse en gran medida a este resultado doble.

Por otro lado, la visión, el olor y el sabor del tabaco, tras un período de habituación, se suelen convertir en placenteros.

Sin embargo, casi todos los fumadores han experimentado los característicos envenenamientos nicotínicos, especialmente durante la juventud, cuando se empieza a fumar. Los síntomas que aparecen son de sobra conocidos: náuseas, sudoración, sensación de mareo… Cada persona reacciona de manera diferente frente a las mismas cantidades de nicotina. A lo largo del tiempo se produce una considerable tolerancia al veneno.

En estado puro, la nicotina es uno de los venenos vasculares más potentes que existen. Dosis entre 20 y 50 mg resultan letales.

El envenenamiento crónico por nicotina aparece después de haber estado fumando empedernidamente durante años. Los fumadores que inhalan el humo para satisfacer su necesidad de nicotina están expuestos, con el tiempo, a grandes peligros para su salud. A largo plazo, la nicotina daña, sobre todo, el corazón y la circulación. El corazón late irregularmente (sístoles de más); muchas veces, el paciente nota opresión y pinchazos en la región cardiaca, acompañados de ansiedad e incluso angustias mortales. También se pueden producir ahogos y espasmos vasculares, con los correspondientes trastornos circulatorios. Debido al estrechamiento de los vasos, se produce una sensación de frío y picor, sobre todo en las manos y en los pies. Frecuentemente, se habla de los llamados corazones de fumador, una forma parecida a la angina de pecho. En este caso, las paredes vasculares interiores están engrosadas e inflamadas, por lo que se altera el suministro sanguíneo al corazón.

Actualmente, la relación entre el tabaco y el cáncer de pulmón es objeto de grandes polémicas. Sin embargo, después de varios y rigurosos experimentos se ha confirmado que hay un claro paralelismo entre uno y otro.

La nicotina es absorbida rápidamente por las mucosidades y provoca un aumento de la secreción de adrenalina en las cápsulas suprarrenales con los correspondientes efectos sobre la circulación.

 

La gran toxicidad de la nicotina se pudo comprobar por su efecto en las sanguijuelas: ¡caían muertas en poco tiempo tras chupar la sangre de fumadores empedernidos!

El consumo de 20 cigarrillos diarios conlleva una ingesta de unos 50 mg de nicotina. Esta cantidad, tomada de una sola vez, resultaría mortal para una persona adulta. ¡La nicotina es tan venenosa como el ácido cianhídrico!
 

Un folleto del siglo XVII expone:

 

“Se dice que el tabaco es

una hierba muy útil,

Por Dios y la naturaleza

para el hombre creado.

Y lo admito,

pero también me parece

que en exceso el tabaco

es obra del diablo.”

Listado de Comentarios ()

No hay comentarios

Dejar Comentario

Para dejar un comentario debes estar Registrado

Directorio de Revistas digitales