Fecha de Redacción 27.10.2008
¿Vives en tu piso en la ciudad, rodeado de carreteras, edificios, los únicos materiales naturales que puedes tocar son los escasos árboles de los viales, o el parque más cercano a tu casa está a 10 manzanas?
Esta es la realidad de la gran mayoría de españoles, sin posibilidad de disfrutar de un jardín en nuestro hogar, donde cultivar nuestras plantas, observar su desarrollo, y su cambio de estacionalidad, disfrutar de su refrescante sobra, tener algún momento para sentirnos parte de la naturaleza, o simplemente tener un lugar para disfrutar con la familia de una paella o una barbacoa al aire libre.
En gran parte de Europa, ya tienen una solución a este problema, y les aporta una mayor calidad de vida, que al fin y al cabo, es lo que todos buscamos.
Disponen de unos terrenos, alquilados por los ayuntamientos, donde pueden plantar sus pequeños jardines, y construir pequeñas casas para el mantenimiento de estos de hasta 12 metros cuadrados.
En Alemania se les llama Kleingarten, Schrebergarten, Heimgarten o Familiengarten. Pero se encuentran también por toda Europa: ingleses (Allotment), franceses (Jardin Familiaux), finlandeses (Siirtolapuutarha), suecos (Koloniträdgard) y holandeses (Volkstuin).
Todo empezó por un profesor de Leizpig en 1986, el . Daniel Gottlob Moritz Schreber, que alquiló una parcela para que sus alumnos se encagasen del cultivo y ciudado de las plantas. Al tiempo ya habían 100 parcelas, y 14 años después ya habían 14 asociaciones tan solo en Leipzig,
En Alemania ya hay más de un millón de estas parcelas. Por lo que estas se han convertido en auténticos pulmones verdes de las ciudades.