Hoy en día, el gran reto para los paisajistas de nuestro país, es la falta del recurso del agua.
En otros países no tienen esta vicisitud, y pueden crear jardines y espacios públicos de gran frondosidad y de coloridos espectaculares, pero nuestra realidad es distinta y tenemos que asumirla.
Pese a esto, muchos se siguen empeñando en construir enormes campos de golf, en medio del “desierto”. Lo que conlleva un gasto desproporcionado de agua, en una zona que es un bien muy escaso.
Tenemos que diseñar y crear espacios que correspondan a la identidad local. La elección de las plantas y del uso del suelo, es una de las tareas más importantes que tiene un paisajista.
Gilles Clément (uno de los paisajistas más importantes, profesor de la Universidad del Paisaje de Versalles) se plantea, ¿porqué no imaginar un campo de golf que no necesite de césped? Dice que esto es mucho más interesante que crear réplicas de los campos de golf de Irlanda y Escocia, negando la realidad del lugar.