Antes de responder a estas preguntas es necesario saber qué son las heladas y qué tipos de heladas podemos encontrarnos.
Desde el punto de vista meteorológico, se dice que se produce una helada cuando la temperatura del aire (medida a un metro y medio del suelo) es igual o inferior a 0º C.
Desde el punto de vista agrícola, denominamos helada a la situación en la que la temperatura del aire desciende hasta un punto en el que provoca daños o la muerte de las plantas, es decir, cuando se produce la muerte de tejidos vegetales por efecto de la baja temperatura del aire.
Las heladas pueden clasificarse de varias formas:
1. Según su origen
Heladas de radiación.
Se originan por la pérdida de calor del suelo mediante irradiación durante la noche, lo que causa el enfriamiento de las capas bajas de la atmósfera. Esto provoca una inversión térmica, es decir, que las capas inferiores presenten una menor temperatura que las superiores.
Estas heladas sólo se producen con poco viento, puesto que si no las capas se mezclarían.
La posibilidad de que se produzcan estas heladas aumenta:
- Con ausencia de nubosidad, al permitir una mayor irradiación de calor de la superficie del suelo.
- Durante las épocas en las que la noche es más larga y la humedad del aire es menor.
- En los fondos de valle, debido a que el aire frío, al ser más denso, siempre se deposita en los niveles más bajos.
- En terrenos recubiertos de vegetación, puesto que las plantas funcionan como un aislante entre la atmósfera y el suelo, ralentizando el proceso de pérdida de calor de la superficie terrestre..
Heladas de advección.
Se producen por la llegada de masas de aire muy frío procedentes de zonas de mayor latitud (situadas más al Norte).
Se caracterizan por un descenso de las temperaturas al aumentar la altitud y por la existencia de vientos con velocidades superiores a 15 Km/h.
En estas heladas la nubosidad no influye sobre las temperaturas, que sí que varían con el transcurso del día. Afectan a superficies muy extensas.
Las plantas se hielan por contacto con el aire frío.
Heladas mixtas.
Se producen por la acción simultánea de masas de aire frío (heladas de advección) y la pérdida de calor del suelo por irradiación (heladas de radiación).
Heladas de evaporación.
Producidas por la evaporación de agua líquida de la superficie vegetal. Esta evaporación (paso del estado líquido al gaseoso) requiere consumo de energía y, por tanto, gasto de calor, con el consiguiente enfriamiento de las plantas.
Este tipo de heladas se originan principalmente al disminuir la humedad relativa del aire durante las primeras horas del día y evaporarse el rocío que se forma sobre la vegetación.
2. Según su aspecto
Heladas blancas (escarcha).
Son las heladas en las que se forma hielo sobre la superficie de las plantas, debido a la presencia de masas de aire húmedo. Se ven favorecidas por la ausencia de viento y de nubosidad.
Heladas negras.
Son las heladas en las que no se forma hielo, pero se puede observar la muerte de tejidos vegetales, que adquieren tonos oscuros (de ahí su nombre). En estos casos, las masas de aire no contienen humedad.
Están favorecidas por la existencia de nubosidad y de viento en la zona. Las heladas suelen producirse durante la estación invernal, aunque en algunas zonas también son frecuentes en otoño (heladas tempranas) y en primavera (heladas tardías).
Estas heladas son las más peligrosas para las plantas, puesto que al producirse fuera del periodo de reposo vegetativo pueden afectar a sus funciones vitales, como la germinación, floración o la maduración de los frutos. A
demás en esos momentos las plantas presentan una mayor sensibilidad.
¿Qué efectos causan las heladas sobre las plantas?
1. Daños por enfriamiento.
Algunas plantas sufren este tipo de daños cuando la temperatura se acerca a 0º C:
- Reducción de la actividad funcional.
- Deshidratación, debido a que al enfriarse las raíces no son capaces de absorber el agua necesaria.
- Desnutrición paulatina de las plantas, al reducirse la actividad fotosintética y aumentar el consumo de las reservas acumulada.
2. Daños por congelación de tejidos.
Se deben principalmente a la formación de cristales de hielo en los espacios intercelulares de los tejidos vegetales. Estos cristales producen un daño mecánico, al clavarse en las células y al aumentar la presión sobre las paredes celulares (puesto que ocupan un mayor volumen).
En cualquier caso, los daños más importantes se producen durante la descongelación, ya que en este momento el contenido de las células se vierte al exterior por los distintos puntos de ruptura, provocando la deshidratación de los tejidos.
La importancia de estos daños varía en función de la velocidad del deshielo. Es importante recordar que los efectos de las heladas sobre las plantas varían dependiendo de la especie (algunas son más sensibles que otras a las bajas temperaturas y a la congelación) y de su estado de desarrollo (los estados fenológicos más vulnerables al frío son la floración y la maduración de los frutos).
¿Cómo podemos proteger el jardín y la plantas de las heladas?
1. Métodos pasivos:
a) El método más efectivo, como siempre, es la prevención:
Escoger plantas que se puedan adaptar bien a las condiciones de nuestro jardín. Si vivimos en zonas en las que se produzcan heladas con frecuencia deberemos cultivar plantas resistentes a las heladas y a las bajas temperaturas.
Algunas plantas han desarrollado mecanismos de resistencia natural a estas condiciones:
- Concentración de jugos celulares, para descender el punto de congelación.
- Endurecimiento, al descender las temperaturas se producen cambios fisiológicos en las células para que la planta se pueda adaptar a la nueva situación.
b) Cultivar variedades resistentes y de mayor altura.
De esta manera, las partes más sensibles de la planta (brotes, flores y frutos) estarán más alejadas de la capa de aire frío del suelo.
c) Evitar cultivar las especies más sensibles en las depresiones del jardín.
d) Mantener el suelo con una capa de tierra suelta, que actúe como aislante, y sin malezas, que aumenten el riesgo de heladas.
e) Colocar protectores alrededor de las plantas (pantallas de cartón, de madera o de cualquier otro material) y recubrir las superficies con una capa de compost, paja, serrín, madera o turba.
2. Métodos activos.
La mayoría de estos métodos van encaminados a evitar el enfriamiento de la superficie del suelo:
a) Riego por aspersión de agua.
Consiste en equilibrar la pérdida de calor de las plantas mediante la provisión del calor de fusión del agua que se suministra con el riego. Al congelarse el agua desprende un calor equivalente a 80 calorías por gramo de agua. De esta forma se consigue que la temperatura permanezca constante (muy próxima a 0º C), aunque es necesario mantener el riego mientras la temperatura del aire presente valores negativos.
b) Inundación del suelo.
Con este método se consigue aumentar la capacidad calórica del terreno y su conductividad térmica. c) Interrupción de la radiación. Evitar las pérdidas de calor por radiación colocando una especie de techo por encima de las plantas. d) Mezcla mecánica del aire. Se utilizan aparatos con grandes hélices que mezclan la capa de aire frío del suelo, con las capas más cálidas situadas por encima. e) Calentamiento del aire. Consiste en utilizar distintos tipos de calefactores (de petróleo, de gas, de combustibles sólidos, etc.) para calentar el aire frío que rodea a las plantas.