¿Cómo podemos saber si una helada ha afectado a nuestra planta?
En este artículo indicamos los síntomas de las heladas en las plantas ya que en ocasiones podemos confundirlos incluso con los causados por plagas y enfermedades.
¿Qué ocurre en el exterior de la planta?
Ennegrecimiento o chamuscado de hojas, yemas y tallos: Se da fundamentalmente en el follaje nuevo y tierno que se torna de un color negro y adquiriendo una textura lacia.
La presencia de hojas amarillas y secas: Un síntoma muy típico es cuando todas se ponen amarillas a la vez y no se caen (por ejemplo en los Ficus).
Los frutos recién formados se deshidratan y caen.
Manchas negras en los frutos maduros.
Daños en las partes terminales de las plantas (necrosis)

Lesiones superficiales (quemaduras) de todos los órganos de la planta.
No se produce la maduración de los frutos verdes.
Hay una disminución considerable del crecimiento de las plantas.
Formación de "ampollas" blanquecinas en las brácteas (hojas modificadas) de las ornamentales.
Daños visibles del tejido de la planta que favorece el ataque posterior de hongos, sobre todo Botrytis cinerea que causa la pudrición.
¿Qué ocurre en el interior de la planta?
Todos los daños por heladas que observamos en el exterior de la planta son consecuencia directa de alteraciones que se producen en el interior de la planta y que producen un debilitamiento de su actividad funcional (fotosíntesis, transpiración, absorción, circulación y trasporte de agua y minerales).
Para ver los efectos internos de la congelación hay que partir de cuatro hechos:
1. El agua constituye el 60-80% de la composición de todos los seres vivos.
2. Las células que componen los tejidos de las plantas tienen agua que las rodea (espacios intercelulares) y agua en su interior.
3. El agua, en el interior de las plantas, se mueve y siempre lo hace desde donde hay más a donde hay menos (proceso que se conoce como ósmosis).
4. Cuando las temperaturas disminuyen el agua se congela y aumenta de volumen (se expande)
Entonces:
a) Si la congelación es lenta:
El frío (temperaturas bajo 0 grados) penetra y lo primero que encuentra es el agua de los espacios intercelulares que inmediatamente se congela. Al no haber agua fuera, la que está aún líquida dentro de la célula sale (se mueve hacia donde hay menos) y por tanto la célula se deshidrata (se queda sin agua) provocando la inactivación de las enzimas (responsables de todos los procesos vitales de la planta) y la desnaturalización de las proteínas.
Si el proceso de enfriamiento continúa por mucho tiempo el daño será irreversible y la planta muere.
Si por el contrario aumentan las temperaturas, entonces el agua congelada de los espacios entre las células se "derrite" y ocurre el proceso de entrada de agua a la célula que se vuelve turgente (se llena de agua) recuperando su funcionalidad.
b) Si la congelación es brusca:
Si el descenso de la temperatura es muy acusado (heladas fuertes) entonces no sólo se congela el agua de los espacios intercelulares sino, que a la vez, se congela el agua dentro de la célula. Producto de ello, la célula aumenta de tamaño desmesuradamente, se rompe la membrana que la protege y muere.
Este proceso produce daños irreparables en el tejido observándose externamente áreas necróticas (de tejido muerto).
En casos extremos se puede congelar el agua de la tierra que daña las raíces impidiendo la absorción de la misma (mientras continúa su pérdida por la hojas) lo que acelera la muerte de la planta.
Algunos consejos para disminuir los efectos de las heladas
Es muy importante tomar medidas preventivas.
Por ejemplo, si hay peligros de heladas, a la hora de diseñar nuestro jardín debemos elegir plantas con diferentes niveles de resistencia a las heladas.
Hay que estar atentos a los partes del tiempo.
Las heladas tempranas y tardías "sorprenden" a nuestras plantas y son las que más daños provocan.
Trasladar, de ser posible, todas las macetas al interior de la vivienda.
Cubrir con redes y plásticos las que no podamos mover.
Emplear acolchados (de hojas secas) para abrigar las plantas más sensibles.
Proteger las plantas de los vientos del norte. Se pueden utilizar setos vivos con árboles de hoja perenne.
Las plantas más delicadas (flores) orientarlas hacia el sur y protegidas del viento.
Los árboles que rodeen a nuestras plantas deben perder sus hojas en invierno (hoja caduca) para que dejen pasar los rayos del sol que calentarán las más desfavorecidas.
A la hora de regar dejar que el sustrato se seque para evitar la congelación del agua.
No emplear excesos de fertilizante orgánico nitrogenado. Provocará un crecimiento de la planta con la consiguiente aparición de nuevos brotes que son susceptibles de congelarse.
Limpiar con cuidado la nieve para evitar que las ramas se rompan.