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LAS BULBOSAS

Definición

 "...Las especies bulbosas son plantas herbáceas, vivaces, que pierden sólo sus partes aéreas (epigeas) durante las épocas desfavorables (ej.: invierno) y que viven a expensas de órganos subterráneos, que perduran año tras año, encargados de la reserva de alimentos y la multiplicación de la planta..."

La definición tiene varios aspectos claves que debemos aclarar:

1. Son plantas herbáceas porque sus tallos son de consistencia más o menos blanda, tierna, flexible y jugosa (no desarrollan nunca estructuras leñosas).

2. Son plantas vivaces porque pueden vivir más de dos años. Sin embargo, se marchitan con la llegada del invierno, es decir, se secan sus tallos y hojas (partes epigeas) pero sus órganos subterráneos (raíces o tallos modificados) siguen vivos bajo la tierra y cuando llegan las condiciones óptimas (ej.: primavera) vuelven a brotar.

3. Son plantas que viven a expensas de órganos subterráneos: Dentro de los órganos subterráneos tenemos los bulbos, tubérculos, cormos, rizomas y raíces tuberosas. Por tanto, es muy importante destacar que plantas bulbosas NO solo son las que tienen bulbos sino cualquiera de estos tipos de órganos subterráneos.
 
4. Los órganos subterráneos tienen doble función: Cualquiera que sea el tipo del órgano subterráneo este siempre va a ser capaz de desarrollar dos funciones básicas: En primer lugar almacena sustancias de reserva que permite el desarrollo de una nueva planta y, en segundo lugar, están provistos de yemas vegetativas que permiten la multiplicación agámica (no sexual) de la planta.

¿Qué es un biotipo?

Referido a las plantas superiores un biotipo es una categoría botánica que agrupa a especies de plantas que desarrollan estructuras y funciones específicas que les permiten adaptarse a determinados ambientes y climas. Por ejemplo, las plantas anuales completan su ciclo de vida en un año (germinan, crecen, florecen, dan semillas y mueren) perdurando solamente las semillas que son muy resistentes al frío y garantizan que la planta vuelva a crecer el próximo año. Todas las plantas, independientemente de su tamaño, que cumplan con estas características se agrupan en un biotipo llamado Therophyta (Terófitos).

Entonces ¿Por qué Geófitas?

El término geófitas o plantas de la tierra (Geophites, Geo=tierra y Phites=planta) es un término estrictamente botánico que reúne a un biotipo específico de plantas terrestres: Todas aquellas plantas herbáceas, vivaces y dotadas de un órgano subterráneo qué es el único que sobrevive a las condiciones adversas (ej.: invierno). Por eso a las plantas bulbosas se les llama también geófitas.

¿Por qué surgen las bulbosas?

Todo ser viviente incluyendo, por supuesto, a las plantas se ha enfrentado, con el paso de los años, a diferentes condiciones adversas de luz, temperatura, humedad, depredadores, etc. y siempre han tenido dos opciones: La primera, desarrollar estructuras que les permitan adaptarse y sobrevivir; y, la segunda, morir.

Así, las bulbosas o geófitas surgen de aquellas plantas que fueron capaces de "transformarse" (llamadas tropófitos) para sobrevivir a las condiciones de escasez y/o extrema abundancia de agua (factor hídrico) y las bajas temperaturas (factor térmico).

Algunos especialistas plantean que la propagación de este tipo de plantas se inició en Holanda, en el siglo XVI, con la Anemome coronaria (hierba del viento) una planta cultivada muy antigua que se hallaba muy extendida por Turquía en el año 1656. Esta planta no tenía bulbo sino un rizoma medicinal conocido como uña.

La introducción en Europa del resto de las plantas bulbosas más conocidas (lirios, gladiolos, etc) se produjo por los viajes exploratorios y conquistas en América, Africa, Japón, etc.

En la actualidad se encuentran muy extendidas por todo el mundo agrupándose en numerosas familias botánicas como: Aliaceae, Amaryllidaceae, Gilesiaceae, Iridaceae, Tecofilaceae, Liliaceae, Solanaceae, Orchidaceae, etc.

Su excesiva explotación en algunos países ha traído como consecuencia la extinción de al menos 5 especies así como la existencia de 20 en peligro de extinción, 14 vulnerables y 23 especies raras.

¿Qué adaptaciones tienen las plantas bulbosas?

Las adaptaciones principales las podemos clasificar en:

- Adaptaciones morfológicas: La presencia de órganos subterráneos que almacenan alimentos y tienen las yemas vegetativas como bulbos, tubérculos, rizomas, cormos y raíces tuberosas. 
 
- Adaptaciones fisiológicas: Cuando llegan las temporadas adversas (ej.: invierno), la planta pierde sus tallos, hojas y flores; manteniendo vivos los órganos de reserva subterráneos.

A su vez estas adaptaciones se suceden en tres etapas:

1. Desarrollo vegetativo: El bulbo, que tiene las sustancias de reserva y las yemas vegetativas, da lugar a una planta completa. Las diferentes partes de la planta (raíz, tallo, hojas y flores) se desarrollan a expensas de los alimentos que les suministra el bulbo el cual agota todas sus reservas.

2. Fase de recuperación: Las partes verdes de la planta adulta realizan el proceso de fotosíntesis (producción de alimento a partir de la energía luminosa en presencia de un pigmento verde llamado clorofila) que devuelven al bulbo la energía que tomaron de él para desarrollarse. Como respuesta a las condiciones invernales las partes aéreas de las plantas mueren y así no consumen los alimentos que le han cedido al bulbo que está preparado para dar una nueva planta.

3. Fase de almacenamiento y descanso: El bulbo ha almacenado (proveniente de la planta) nuevas sustancias alimenticias y ha desarrollado nuevas yemas vegetativas para la reproducción. Al estar bajo tierra se protege de las condiciones invernales esperando que llegue la época propicia para desarrollar una nueva planta repitiéndose nuevamente el ciclo.

Los órganos de reserva

Ahora repasaremos, de forma muy breve, los diferentes tipos de órganos de reserva de las plantas bulbosas:

- Rizomas: Son tallos subterráneos (se desarrollan debajo de la superficie del suelo), de crecimiento horizontal y que pueden ramificarse. Generalmente están muy engrosados (aumentados de tamaño) para el almacenamiento además de funcionar en la reproducción vegetativa de la planta.

Las ramas engrosadas tienen entrenudos, raíces adventicias y yemas propias de las que brotan (hacia el exterior) los tallos herbáceos de la planta. Crecen indefinidamente con el transcurso de los años. Ejemplo de plantas con rizomas son: oxalis (Oxalis articulata L.), helecho cuerno de alce (Platucerium bifurcatum), nenúfar (Nymphaea alba L.), etc.

Los rizomas presentan yemas pequeñas a lo largo del tallo subterráneo que pueden dividirse para la reproducción vegetativa.

- Bulbos:

Son yemas modificadas adaptadas a vivir bajo la tierra, encargadas del almacenamiento y que están compuestas por hojas engrosadas y carnosas que funcionan como escamas foliares llamadas catáfilos (función reservante). Presentan una yema terminal que producirá un tallo central (foliar o florífero) del cual saldrán raíces llamadas discos (porque crecen más en grosor que en longitud) y una yema axilar que es la encargada de originar un nuevo bulbo. Ejemplo de plantas con bulboss son: tulipán (Tulipa spp.), cebollino (Allium schoenoprasum L.), narciso (Narcissus spp.), cebolla (Allium cepa L.), ajo (Allium sativum L.), etc.
Los bulbos emiten "hijuelos" o bulbitos pequeños en la base que son los que se usan para la reproducción vegetativa.

- Cormos:

Son tallos engrosados subterráneos, de crecimiento vertical y que es el encargado de realizar las funciones de reserva. Contiene nudos o pequeños abultamientos, protegidos por hojas modificadas, de los que salen las yemas vegetativas. Se encuentra recubierto por capas de hojas secas a modo de túnica superpuesta. Ejemplo de plantas con cormos son los gladiolos (Gladiolus spp.), ciclámen (Cyclamen persicum L.), etc. Estas estructuras producen, en la parte inferior, pequeños cormos que, cuando engrosas, están aptos para dividirse como forma de reproducción vegetativa.

- Tubérculo caulinar:

Son tallos engrosados por la acumulación de sustancias nutritivas, de crecimiento limitado, carnosos, cortos y que pueden encontrarse en la superficie (epigeos) o subterráneos. Ejemplos de este tipo de plantas son: colinabo (Brassica oleracea), que es un tubérculo caulinar epigeo; remolacha (Beta vulgaris), patata (Solanum tuberosum), etc. Algunas plantas tienen tubérculos caulinares llamados pseudobulbos que almacenan agua (ej.: orquídeas terrestres). Este tipo de estructura presenta nudos con pequeñas yemas que son las que se usan para la reproducción vegetativa.

- Tubérculo radical:

Estructuralmente se parecen a los caulinares pero proceden de engrosamientos de raíces de crecimiento limitado. Ejemplos de este tipo de plantas son la remolacha azucarera (Beta vulgaris), zanahoria (Daucus carota L.), nabo (Brassica rapa), batata (Ipomoea batata), etc. Este tipo de estructura presenta nudos con pequeñas yemas que son las que se usan para la reproducción vegetativa.


¿Cómo se reproducen las bulbosas?

Existen dos métodos para reproducir las plantas bulbosas: multiplicación por semillas y multiplicación vegetativa o por división:

a) Multiplicación por semillas:

Es una forma de reproducción sexual ya que la generación del nuevo individuo conlleva un intercambio de material genético, o sea, a la unión de dos células: una masculina (la produce el estambre que es el órgano reproductor masculino) y una femenina (contenida en el ovario que es el órgano reproductor femenino). Cada semilla lleva dentro el individuo completo y una vez que existan las condiciones adecuadas es capaz de germinar y desarrollar una planta completa.

Como consecuencia del intercambio de material genético la nueva planta adquiere características de ambos padres y es por eso que este tipo de reproducción es muy apreciada cuando queremos obtener nuevas variedades o mejorar las ya existentes.

Además, la multiplicación por semillas es que es lenta y muchas especies ornamentales y/o comerciales son híbridos que producen semillas estériles poco fieles al tipo original. Hay una razón de mucho peso para no recomendar la multiplicación por semillas en las bulbosas: la mayoría de las bulbosas obtenidas por esta vía tardar en florecer hasta 5 años. En el caso de queramos mantener las características de una determinada planta inalterables en el tiempo debemos recurrir a otro tipo de propagación: la vegetativa.

b) Multiplicación vegetativa:

A diferencia del anterior este es un método de reproducción asexual mediante el cual se obtienen plantas casi idénticas (no solo en sus caracteres externos sino también genéticos) a la planta madre.

En caso de los bulbos, cuando están bien desarrollados, normalmente suelen formar en su base algunos bulbitos más pequeños que una vez separados pueden llevar una vida independiente y dar lugar a una nueva planta. Los bulbos se siembran directamente en el sustrato con el ápice hacia arriba, generalmente a una profundidad el doble de su tamaño.

En el caso de rizomas, cormos, tubérculos y también algunas especies de bulbos se realiza la multiplicación por división que, de forma general, en separar la planta madre en varias partes, cada una de las cuales se plantará por separado para que se desarrolle independientemente. El procedimiento consiste en desenterrar la planta con el cepellón de tierra, limpiarla bien descubriendo las raíces, partirla en varios trozos según sea su tamaña cuidando de que cada parte tenga raíces y tallo, se reduce el follaje y se procede a la plantación.

En el caso específico del rizoma, éste se divide con un cuchillo en secciones dejando, por lo menos, una hoja o brote en cada uno. Las zonas de corte se espolvorean con un producto cicatrizante. Posteriormente las secciones se colocan en un sustrato con turba y arena húmedas cubriéndolas con un plástico hasta que desarrollen una planta completa.

Si son tubérculos o bulbos se sigue un procedimiento similar: se dividen por la mitad con un cuchillo asegurándose de que cada parte tenga, al menos, un brote. Las superficies cortadas se tratan con algún funguicida para evitar el ataque de hongos fitopatógenos en las heridas. Cada mitad se siembra por separado en un sustrato de turba, tierra y arena hasta que desarrolle una nueva planta. Si queremos tener bulbosas en casa...

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las plantas bulbosas son muy caprichosas en cuanto a la época de plantación que, en una primera aproximación, podríamos dividir en:

- Se plantan en otoño (octubre-noviembre) aquellas bulbosas que florecen entre el invierno y la primavera siguiente. Ejemplos: tulipán (Tulipa spp.), narciso (Narcissus spp.), jacinto (Hyancinthus orientalis), anémona (Anemone spp.), lirios, etc.

- Se plantan en primavera (marzo-mayo) aquellas bulbosas que florecen en verano y principios de otoño. Ejemplos: begonia (Begonia semperflorens), gladiolos (Gladiolus spp.), dalias (Dalia spp.), azucena (Lilium longiflorum), etc.


Para asegurarnos un porcentaje alto de éxito en el cultivo de plantas bulbosas debemos seguir los siguientes pasos y/o consejos:

I. La elección y el almacenamiento de los bulbos:

a) Si vamos a comprar los bulbos, rizomas o tubérculos debemos tener en cuenta que:

Se deben adquirir rápidamente una vez que se oferten. Deben estar limpios (libre de tierra) y debidamente desinfectados. Deben estar duros al tacto con los dedos.

Deben venderse protegidos, sobre todo algunos bulbos que son muy frágiles (por ejemplo envueltos en papel de periódico). Los más grandes y gruesos, generalmente, dan mejores resultados.

El tamaño depende de la especie elegida.

Como no tenemos mucha idea de su edad, se recomienda plantarlos lo más pronto posible después de comprados. No deben tener polvillo, hollín o moho de ninguna coloración ya que son signos de enfermedades fúngicas (por hongos). No deben tener raicillas ni brotes por pequeños que sean. No deben tener ningún tipo de orificios ya que son signos de ataques de insectos.

En el caso de los bulbos las escamas exteriores no deben estar deformes, con manchas o arrugadas.
 
b) Si vamos a obtener los bulbos de nuestras propias plantas:
 
En la planta madre se deben eliminar las flores a la vez que se vayan marchitando ya que así no consumen las reservas del bulbo. Cuando las partes aéreas (hojas y tallo) se marchitan (se ponen amarillas) es la hora de extraer los bulbos del suelo con cuidado.

Revisar bien los bulbos extraídos para comprobar que tengan buena calidad y ningún signo extraño (punteaduras, manchas, moho, pochos, etc.).

Se deben secar 2-3 días (sin calentar en estufas) y luego guardarse en un lugar seco, fresco y protegidos (por ejemplo envueltos en papel periódico). Una vez almacenados deben revisarse con frecuencia ya que si uno se pudre afecta el resto.

No guardarlo junto a ningún fruto maduro o que vaya a madurar ya que éstos desprenden etileno (hormona de la maduración) que afecta a los bulbos. No deben exponerse a las heladas ni temperaturas muy altas (calefacción).

La temperatura óptima de almacenaje es entre 15-25 oC y humedad relativa del aire baja.

A la hora de plantarlos debemos fijarnos si mantienen buena calidad.

II. La siembra:

En general la siembra se puede realizar en macetas de diferentes tamaños y materiales (plástica, cemento, etc.) en dependencia de la especie y tamaño del bulbo. También se pueden sembrar directamente en canteros o en jardín bajo árboles de hoja caduca (función de césped).

- Sustrato para maceta:

Es recomendable una mezcla de compost, humus de lombriz u otra materia orgánica activa, arena o algún material que permita buen drenaje y no compacte.

- Suelo:

Casi todas las bulbosas necesitan un suelo bien preparado (labrado), actividad que se debe hacer, aproximadamente, con un mes de antelación y profundizando en la labor. El aspecto más importante es que el suelo drene bien porque si hay encharcamientos tenemos riesgo del ataque de hongos que producen pudriciones. Debe ser rico en materia orgánica (turba, estiércol, ect.)

- Abonado con la siembra:
 
Algunos recomiendan que, junto al labrado de la tierra, se aporte algún tipo de abono orgánico para favorecer la actividad microbiana del suelo.
 
Este aporte no está de más porque ayudará a un desarrollo vigoroso pero es necesario destacar que no es imprescindible porque, como habíamos explicado antes, el bulbo, cormo, rizoma o tubérculo tienen los suficientes materiales de reserva para comenzar el desarrollo de la nueva planta. Lo importante en este aspecto es que nunca debemos aportar abono mineral (químico).

- Profundidad de la siembra:
 
Este es un aspecto muy importante. A pesar de que la mayoría de los especialistas recomiendan como profundidad media aquella que corresponda con el doble del tamaño del bulbo; la realidad es que este factor tan importante depende de la especie que vayamos a sembrar.
 
Es muy importante conocer las especificaciones de la profundidad ya que en algunos casos, por ejemplo, la planta se dobla cuando florece debido a que se sembró muy superficialmente (ej.: los gladiolos).

Lo que sí es general es que los bulbos se deben sembrar siempre con la punta (ápice) hacia arriba y en el caso de los rizomas se debe tener en cuenta la línea de la fotosíntesis.

- Distancia de siembra:

En caso de sembrar canteros o directamente en el césped se debe respetar entre 10 y 20 cm de separación en dependencia del tamaño del bulbo.

- Ubicación:

Depende de la especie. La mayoría se adaptan bien a las condiciones de semisombra. Sin embargo, otros requieren mayor cantidad de luz. III. Cuidados

- Riego:

El riego debe ser abundante evitando los extremos: a) no dejar resecar el sustrato (sobre todo en macetas) y b) evitar encharcamientos. Se debe realizar con más frecuencia cuando suba la temperatura ambiente y cuando la planta esté cerca de la floración.

- Abonado:

Se prefiere un abonado orgánico y si es químico que los nutrientes tengan liberación lenta, rico en potasio y si es posible aplicarlo con el agua de riego.

Si utilizamos abono en la plantación los requerimientos posteriores son mínimos pero siempre hay que aplicar algo durante la floración y después de ésta que es cuando los bulbos están acumulando mayores cantidades de reserva para la próxima temporada.

- Condiciones climáticas:

Este aspecto es muy importante. Es necesario recordar que hay varias especies (como los tulipanes) que necesitan temperaturas muy bajas (menores de 0 oC) para florecer.

-Plagas:

Pueden ser atacados por caracoles, babosas, pulgones y ácaros por lo que se recomienda aplicar repelentes.

- Enfermedades:

Son especialmente susceptible al ataque de hongos que provocan podredumbres del tallo, raíz y órgano subterráneo. Otras enfermedades son fusariosis y roya.

Se recomienda aplicar funguicidas específicos, eliminar las plantas afectadas y en caso de sembrar en el mismo lugar, proceder a desinfectar el suelo.

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