La luz artificial ofrece muchas posibilidades en el cultivo de plantas de interior. Elegir el tipo de lámpara adecuado y combinar los distintos tipos a lo largo del desarrollo de la planta puede rendir excelentes resultados.
Cuando optamos por la luz articial para el cultivo de las plantas de interior, conviene saber que no todas las fuentes aritificiales de luz presentan la misma eficiencia. El por qué radica, principalmente, en las longitudes de onda emitidas, ya que algunas, como el azul y el rojo, se aprovechan mejor que otras por parte de las plantas para la realización de sus funciones vitales. Por esta razón, si se utiliza iluminación artificial, tiene que suministrarse con lámparas que proporcionen las longitudes de onda adecuadas.
Existen muchos tipos de sistemas de iluminación para utilizar en el cultivo de plantas de interior. Se recogen a continuación los principales:
Lámparas incandescentes
Se trata de las tradicionales bombillas de filamento, cuya producción en la Unión Europea está siendo paulatinamente
limitada. La producción de luz (roja e infrarroja) se consigue mediante fenómenos de incandescencia del filamento, que es calentado por el paso de la corriente eléctrica. Aunque es el sistema de iluminación más barato, tienen grandes inconvenientes, principalmente, que desprenden mucho calor y que consumen gran cantidad de electricidad, por lo que su rendimiento es muy bajo. Además pueden quemar las plantas si se sitúan demasiado cerca. En caso de no tener otra opción, siempre es más recomendable el uso de focos, que son algo más efectivos debido a que concentran haces de luz mediante reflectores.
Lámparas de vapor de mercurio (MV)
La producción de luz (blanca, azul y verde) implica el paso de la corriente eléctrica a través de gases calientes de mercurio a alta presión. Su uso habitual es la iluminación de estadios deportivos, grandes instalaciones y espacio en los que se desea una luz de aspecto natural. Como fuente de luz para las plantas, son muy útiles durante el periodo de crecimiento dada su alta emisión en la zona azul del espectro. Sin embargo, puesto que son pobres en emisión en la zona roja, no son muy recomendables para la estimulación de la floración. Su gran ventaja es su eficiencia y, por lo tanto, su bajo consumo de electricidad.
Lámparas mixtas (incandescentes y de vapor de mercurio)
La combinación de una lámpara de vapor de mercurio a alta presión con una lámpara incandescente logra aportar a las ventajas de la lámpara de vapor las radiaciones rojas necesarias para la estimulación de la floración de las plantas de interior. El problema es el elevado costo de uso, ya que se reduce mucho el rendimiento luminoso respecto de las lámparas de vapor de mercurio.
Fluorescentes
En realidad son lámparas de vapor de mercurio, pero a baja presión. Producen luz (principalmente azul y roja, aunque depende mucho del modelo) mediante fenómenos de fluorescencia del gas sometido a un arco voltáico. Son muy adecuadas como fuente de iluminación durante el periodo de crecimiento, para los vástagos y para el enraizamiento de esquejes, por lo que se recomiendan especialmente durante las primeras etapas de desarrollo vegetativo de las plantas. Su gran ventaja es que son bastante económicas, tienen un elevado rendimiento luminoso y no emiten demasiado calor. El principal problema es que ocupan mucho espacio.
Lámparas de halogenuros metálicos (MH)
Son lámparas de vapor de mercurio a las que se ha añadido, en el tubo de descarga, yoduros metálicos que consiguen mejorar considerablemente la capacidad para reproducir el color. Producen una luz blanca, ligeramente azulada, muy apropiada para la germinación, el enraizamiento de esquejes y el crecimiento vegetativo. Suelen emplearse en el alumbrado público. Resultan más económicas que las lámparas de mercurio, pero tienen menor rendimiento, es decir, gastan más electricidad para producir la misma luz.
Lámparas de vapor de sodio a alta presión (HPS)
Producen luz (amarilla y anarajanda) por la descarga eléctrica en un tubo con vapor de sodio a alta presión. Sin duda son las mejores, puesto que emiten más luz y generan menos calor. Se usan en parkings y lugares donde el color de la iluminación no es demasiado importante. Proporcionan todos los espectros de luz necesarios para el crecimiento y la floración de las plantas de interior. Son la mejor opción si el bolsillo puede permitírselo, y las plantas lo notarán. Además, se compensará parte del costo con el gasto, puesto que son muy eficientes en el consumo de electricidad.
Consideraciones generales sobre los sistemas de iluminación artificial
El mejor sistema de iluminación artificial se consigue combinando distintos tipos de lámparas según la etapa de crecimiento de las plantas cultivadas: flourescentes o lámparas de halogenuros metálicos durante las primeras fases del desarrollo y lámparas de vapor de sodio a alta presión para la floración.
También hay que tener en cuenta la disposición de las lámparas. Deben situarse justo encima de las plantas, a una distancia que permita aprovechar al máximo la luz sin dañarlas. Esta distancia varía según la época, la planta, el tipo de lámpara y su intensidad. En general, en las plantas cultivadas por sus flores deben estar a unos 20-30 cm de distancia, pero en la mayoría de las plantas de follaje deben colocarse a una distancia aproximada de unos 30-40 cm.
Por supuesto, es fundamental instalar sistemas de apagado y encendido automático de las lámparas, y reponerlas a medida que vayan perdiendo su intensidad lumínica.
Cabe recordar que cada planta tiene unas necesidades de luz distintas, por lo que variará la duración del periodo de iluminación artificial (generalmente entre 12 y 14 horas al día para las plantas de follaje, y entre 16 y 18 horas para las plantas que requieren más luz).
Consejos para la utilización de la iluminación artificial
Una vez que se ha montado el sistema de iluminación artificial para el cultivo de las plantas, cabe tener en cuenta una serie de consejos prácticos destinados a mejorar el cultivo de las plantas de interior:
- Durante otoño e invierno, si aumentamos el tiempo de iluminación de plantas ornamentales como Anthirrinum, Calceolaria, Dahlia y Begonia tuberosa, se puede favorecer su floración. La iluminación supletoria en esta época del año también ayuda a incrementar la producción de claveles y orquídeas entre otras.
- Hay que romper la continuidad del periodo de oscuridad en plantas ornamentales de día corto (como crisantemos, Kalanchoe y Poinsetia) para favorecer el crecimiento vegetativo en las épocas en las que se vería favorecida la floración sin que las plantas tuvieran el tamaño adecuado. También sirve para provocar la floración en las plantas de día largo en épocas de poca iluminación.
- Durante las épocas en las que la duración del día es demasiado elevada, al reducir el tiempo de iluminación se puede favorecer la floración de las plantas de día corto.