¡Tranquilos!, mantened la calma, no hace falta que salgáis a comprar unas zapatillas de último modelo, pues no se trata de una nueva práctica deportiva. Para los despistados, el mulching (traducido como acolchado) es una técnica muy conocida que consiste en cubrir el suelo con distintos materiales con la mejor intención de protegerlo. Se podría entonces decir que es como una cobija, manta o edredón para salvaguardar nuestro terreno, ¿no os parece? Todo dependerá del nivel de romanticismo que os caracterice.
Para ir abriendo boca, echaremos un vistazo a las ventajas más importantes de esta práctica:
- Reduce la erosión de la lluvia y el viento: mantiene la estructura del suelo.
- Aumenta la retención de agua en el suelo: de un suelo cubierto se evapora casi una tercera parte menos de agua que de la tierra no cubierta, luego, se ahorra agua.
- Disminuye el efecto de las heladas en la planta.
- Evita la proliferación de las malas hierbas : las semillas de las malas hierbas no pueden germinar porque no les llega la luz.
- Enriquece el terreno: los materiales en descomposición aportan alimento.
- Disminuye los trabajos de mantenimiento.
Además del mulching quizá hayamos oído hablar del mulch, que hace referencia a la capa de material que se aplica, cuyo espesor oscila entre 5 y 10 cm. Este espesor depende del material de que esté compuesto el mulch.
Y bien, ¿cuándo empezamos con la retahíla de tipos, subtipos y divisiones? Ya mismo os regalamos un pequeño esquema:
- Acolchados inorgánicos:
• Plásticos y gravas:
-Los plásticos se utilizan sobre todo en agricultura para mantener la humedad y favorecer el desarrollo de las plantas y sus frutos.
-Las gravas y gravillas son más adecuadas para el diseño de jardines y el paisajismo, ya que sus formas y colores variados permiten muchas posibilidades decorativas.
- Acolchados orgánicos:
Frente a los inorgánicos, tienen la ventaja de que enriquecen el suelo a medida que se descomponen.
• Cortezas, maderas y paja:
-Las cortezas y virutas de madera tienen una descomposición más lenta, por lo que son más duraderas. Además ofrecen varias alternativas para la decoración (dan un aire “rústico”.)
-La paja se utiliza más en los huertos.
• Turba, estiércol o mantillo:
De sobra conocidos, ofrecen grandes ventajas sobre el enriquecimiento del suelo. Si hablamos de estiércol, hay que tener en cuenta que su contenido en nutrientes suele ser alto y no se debe hacer un manto grueso, puesto que muy posiblemente quemaría las raíces.
Entre todas estas posibilidades, lo ideal sería combinar varios tipos de mulch para conseguir un buen acolchado para nuestras plantas. No obstante, dependerá del tipo de planta o del uso que se le vaya a dar al terreno (jardines, ornamentación en macetas, cultivos agrícolas, etc.)
Como ejemplo, un buen mulching casero podría hacerse a partir de una mezcla de ramas trituradas y hierba cortada previamente secada.
Por último y de vital importancia es saber:
¿Cuándo tenemos que aplicarlo?
La época idónea para acolchar el suelo es a finales de primavera o principios de verano, cuando el terreno está húmedo después de las lluvias y podemos conservar esta humedad.
Hay que asegurarse que el mulch cubra toda la zona de las raíces y que no entre en contacto con la parte del tallo, puesto que la humedad permanente podría pudrir las plantas más sensibles.
Y ahora qué, ¿te sumas al mulching?