¿Por qué no pica si la arrancas sin respirar?
Cuando era pequeña, en aquellos tiempos en los que podía rebozarme por la tierra, correr, saltar, reír, y no estaba mal visto; un soleado día de otoño en el patio del colegio, se me acercó "un mayor" (entiéndase como mayor aquel mocoso que no me sacaba más de dos años, pero capaz de infundar respeto y temor) y me dijo: ¡Eh, tú! Mira, yo toco las ortigas y no me pasa nada, ¿a qué no te atreves a hacer lo mismo? Jajajaja.
Como el orgullo se desarrolla desde la más tierna infancia, con tal de no perderlo me armé de valor y fui decidida a comprobarlo. En esos momentos teñidos de fe y esperanza, entró en escena "otra mayor" en pos de mi rescate y me advirtió: "Si aguantas la respiración mientras las coges, no te pican." Sin acabar de creérmelo, pero intuyendo que peor que respirando no podía ser, seguí sus instrucciones y sucedió el milagro: ¡no me picaron!
¿Realidad o sugestión? Aquí tenéis una buena explicación de base científica que os ayudará a esclarecer todas vuestras dudas:
Si os habéis fijado, la ortiga tiene todos los tallos y las hojas recubiertas de pelos dispuestos de forma inclinada. Estos pelos son pequeños tubos tan frágiles como una copa de cristal del malo, y están rellenos de un líquido llamado ácido fórmico (o metanoico.) Como curiosidad, este ácido también se encuentra en el veneno de las hormigas (en latín formica), de ahí su denominación.
Pues bien, la punta de estos pelos es como una aguja que cuando la tocamos en la dirección "adecuada" agujerea la piel y deja entrar el ácido fórmico que sale cuando el pelo se rompe.
A continuación es cuando aparece el enrojecimiento, la formación de granitos, la sensación de picor y escozor... En definitiva, síntomas indicativos de que en nuestro interior se está librando la famosa "Batalla de la Urticaria":
El ácido fórmico enemigo, una vez atraviesa la piel y llega a los vasos sanguíneos, es detectado por los soldados de la primera barrera de defensa (leucocitos), que se van abriendo camino gracias a los disparos de balas de histamina. Esta histamina, aumenta el flujo de sangre en el que viaja el resto del ejército de leucocitos, con lo que en pocas horas, el ácido fórmico agitará la bandera blanca en señal de rendición, resultando vencido.
Una vez comprendidos los mecanismos de reacción de nuestro cuerpo, llega la pregunta del millón: ¿Por qué sin respirar no pican?
Si dejamos de respirar durante unos segundos (con 20 es suficiente, tampoco queremos morir asfixiados), conseguimos desoxigenar la sangre. El oxígeno es el responsable de dar sensibilidad a nuestra piel. Por eso, si tocamos una ortiga en estas condiciones, no notaremos picor por la insensibilización, pero nos saldrán granitos igualmente y se nos enrojecerá la zona, ya que el ácido fórmico entra siempre y, por tanto, la batalla urticante tiene lugar.