Descripción

El madroño de Grecia es un arbusto o pequeño árbol, originario del Mediterráneo oriental (Grecia, Turquía y Líbano) que alcanza los ocho metros de altura. Presenta unas hojas oblongas, con márgenes enteros o aserrados, de textura coriácea, entre 5 y 10 cm de longitud, con un color verde oscuro en el haz y algo más claro por el envés. Sus flores se disponen en panículas erectas de color blanco, y son hermafroditas y perfumadas. Las abejas son los insectos encargados de su polinización.
Este árbol produce un fruto de color rojizo-anaranjado, en forma de pequeño globo de 1 a 1,5 cm de diámetro, con superficie granulada. Es comestible, de sabor dulce. Sus semillas maduran en otoño.
El madroño de Grecia presenta una llamativa corteza rojiza que se divide en láminas. Su madera es dura y granulosa.
Cultivo
Este árbol se reproduce por semillas que, antes de ser plantadas, deben dejarse unos días en agua templada. El semillero debe colocarse en un lugar sombrío y las semillas germinan al cabo de dos o tres meses.
Esta especie se cultiva como arbusto ornamental y está indicado para macizos o como ejemplar aislado. Prospera en todo tipo de suelos, excepto los calcáreos, aunque se desarrolla mejor en aquellos profundos, fértiles, ricos en humus y bien drenados. Es de crecimiento bastante lento y no tolera bien los trasplantes.
Se adapta a las ubicaciones a pleno sol y a media sombra y aguanta buen los fríos no muy severos. Los ejemplares adultos toleran bastante bien la sequía.
Usos
En sus regiones de origen se cultiva por sus frutos, que son comestibles, y también por su madera, además de su uso ornamental y para formar setos o cercas.
Sus frutos son empleados en la elaboración de mermeladas y confituras, bebidas alcohólicas por fermentación y frutos envasados en almíbar envasado.
No se conocen usos medicinales aunque es utilizado en homeopatía para el tratamiento de eczemas, lumbago y trastornos vesicales.