Descripción
Arbusto que alcanza hasta los 3 metros de altura, de hojas verdes, trilobuladas y lanceoladas, de longitud de unos 3 centímetros de máximo y que caen al llegar la primavera.
Presenta las clásica flores con forma de embudo de los jazmines, de color amarillo vivo y carentes de aroma. Las ramitas que portan las flores llegan a cubrirse por completo de ellas. Florece en pleno invierno, normalmente de febrero a abril y sobre las ramas del año anterior.
Se usa en jardinería como planta trepadora, aunque carece de organos especializados para la sujeccion o el agarre, de modo que necesita algun tipo de apoyo o fijación. Es adecuado para cubrir muros, paredes, celosías, telas de cierre o cancelas. Debido a su temprana floración, es aconsejable asociarlo a otras trepadoras que den su nota de color en otra época del año, tales como rosales, clemátides o madreselvas. De cualquier modo, la densidad y el bello tono verde profundo de su ramaje asegura un bello efecto el resto del año.
Le van bien las exposiciones a pleno sol, aunque tolera la semisombra, especialmente en regiones de veranos calurosos. Es resistente a las heladas.
Se desarrolla sobre todo tipo de suelos, aunque prefiere los ricos en humus, bien abonados y drenados, tolerando los de naturaleza caliza. Precisa de riego regular, no copioso, una o dos veces a la semana según que el ejemplar esté cultivado en plena tierra o en maceta. Está desaconsejado el riego días con heladas.
Abonar tras la floración hasta bien entrado el verano. Después de la floración hay que podar enérgicamente la planta, de modo que permitan las ramas jóvenes una floración más rica al siguiente año.