Descripción

La acacia de Constantinopla es un árbol caducifolio originario del Asia subtropical (de Irán a China y Taiwán). De pequeño tamaño, alcanza los 8 m de altura, con una corona amplia, follaje elegante y largas ramas arqueadas. La corteza es de color gris oscuro que vira a color verdoso con rayas verticales a medida que envejece.
Presenta hojas alternas, dispuestas en penachos terminales, bipinnadas, de 20-45 cm de largo y 12-25 cm de ancho, divididas en 6-12 pares de pinna, cada uno con 20-30 pares de folíolos oblongos, de 1-1.5 cm de largo y 2-4 mm ancho.
Las flores, perfumadas, se producen durante todo el verano y principios del otoño, en inflorescencias densas. Las flores individuales no tienen pétalos, pero forman un grupo compacto los estambres de 2-3 cm de largo, de color blanco o rosa con una base de blanco, con aspecto de hilos de seda. Se ha observado que son muy atractivas para las abejas, mariposas y colibríes.
El fruto es una vaina marrón plana de 10-20 cm de largo y 2-2.5 cm de ancho, que contiene las semillas en su interior. Madura en otoño y se mantiene bastante tiempo sin caer.
Cultivo
Es una planta muy extendida por el cultivo. Es muy apreciada en jardinería por su agradable y elegante follaje y por sus flores bastante vistosas, siendo muy cultivada en calles, plazas y jardines. Requiere un ambiente cálido y pleno sol y produce una sombra amplia pero ligera.
No es muy exigente con el terreno, aunque prefiere los de naturaleza alcalina y poco húmedo. Requiere riegos abundantes en sus primeros años de vida (dos veces por semana en verano y una vez por semana el resto del año) pudiendo reducirse el riego en años sucesivos.