Descripción

Este abeto es originario del Cáucaso y de Asia Menor.
Es un árbol de porte piramidal con un tronco recto de corteza fina y lisa de color gris. Puede alcanzar los 60 metros de altura. Presenta un follaje persistente, tupido y aromático. Sus hojas son acículas flexibles de hasta 3 cm de largo; verdes y lustrosas por el haz, con dos líneas claras por el envés; con las puntas dirigidas hacia la parte superior de la ramita que las contiene y a la que oculta; ligeramente escotadas o truncadas en el ápice.
Las inflorescencias masculinas son de color verde amarillento y las femeninas verdosas durante la floración. Los ejemplares adultos producen frutos que son grandes conos cilíndricos (piñas) de 15cm de largo y 5cm de ancho, que toman color marrón rojizo en otoño.
Su tronco presenta una corteza grisácea, lisa en los especímenes jóvenes y agrietadas de forma longitudinal en los adultos
Cultivo
Aunque tradicionalmente se trata de una especie de uso básicamente forestal, cada vez más es utilizada como ornamental.
Se caracteriza por ser resistente a las heladas y aguantar relativamente bien la contaminación y las enfermedades.
Se multiplica por semillas, que deben ser sometidas a un proceso de estratificación en frío a 4 °C (2 meses). Cuando se trata de variedades, normalmente se reproduce por esquejes o injertos, para conservar las mismas características estéticas.
Conviene evitar los suelos calcáreos. Precisa de cierta humedad ambiental, desarrolándose mal en ambientes muy secos.
Usos
El abeto del Cáucaso es el clásico árbol de Navidad en muchos hogares, debido a su abundante y atractivo follaje y a sus agujas romas, que no caen fácilmente cuando el árbol se seca. Con este fin se cultivan expresamente, ya que por lo general está prohibida su tala o extracción indiscriminada en los bosques.
Su porte piramidal le confiere interés ornamental y es usado en parques y grandes jardines.
Su madera, blanca y suave, se usa normalmente para la construcción y para la fabricación de papel, etc.